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sábado, 8 de julio de 2017

En ritmo con la naturaleza: el reloj de las flores

 Vivir en armonía con la naturaleza y sus ritmos significa saber leer y entender sus señales. Por ejemplo, nos indican cuándo va a cambiar el tiempo y cuándo es el momento idóneo para cosechar. Las flores son tan precisas que con ellas se puede crear un reloj exacto y además predicen la meteorología.

En la actualidad basta un vistazo a la pantalla del móvil para saber la hora o el tiempo que va a hacer. ¿Pero qué gracia tiene eso? Lo bueno es saber interpretar la naturaleza. Para volver a comprender sus signos igual que lo hacían nuestros antepasados empezaremos por las flores. En una segunda parte aprenderemos el mensaje de los pájaros. 

El reloj de las flores

Que toda planta tiene su propio bioritmo y que los pétalos de sus flores se abren y cierran en determinados momentos del día es algo que ya observó el botánico sueco Carl von Linné (1707-1778) en el siglo XVIII.

Linné estudió las horas concretas en las que una flor se abría por completo y cuando se volvía a cerrar. Gracias a esta observación plantó un reloj floral en forma de esfera en su jardín. Él afirmaba que gracias a este reloj era capaz de dar las horas con un margen de error de sólo 5 minutos.

En 1745 este reloj se convirtió en uno mucho más grande que se plantó en el jardín botánico de la ciudad sueca de Uppsala. El descubrimiento de este reloj no fue simplemente un dato anecdótico. Los relojes de bolsillo o de pulsera en aquella época sólo se los podían permitir los ciudadanos más pudiente, así que ese reloj se convirtió en una herramienta importante para la población. Además las flores no sólo daban información acerca de las horas del día sino que predecían el tiempo.

Linné no sólo estudió los ritmos naturales fijos de las flores, sino que tuvo en cuenta también los influjos del sol y la luna, y describió el efecto sobre el mundo botánico y natural de las faces lunares. Todos estas observaciones fluyeron en la creación del primer reloj floral, en cuyo centro se encuentra el girasol.

El girasol, una planta con gran poder simbólico, sigue los movimientos solares como ninguna otra planta. Cada día vuelve a girar su cabeza de este a oeste y por la noche de vuelta hacia el este. Esta fluctuación flexible de la planta sólo le es posible durante su crecimiento. Cuando ha parado de crecer se queda mirando definitivamente al este.

En el arriate de flores circular Linné plantó para cada hora en punto un representante indicado del mundo vegetal, de tal manera que en cada una de las 12 divisiones crecía una flor característica que abre o cierra sus pétalos a esa hora del día. Era posible que una planta apareciera dos veces como por ejemplo la vellosilla que abre sus pétalos a las 8h de la mañana y las vuelve a cerrar a las 14h o la caléndula que abre sus pétalos a partir de las 9h y a partir de las 12h las vuelve a cerrar. 

El reloj floral y su distribución

El reloj floral de Linné está dividido en dos partes. En el lado izquierdo se encuentran las plantas que se abren por la mañana entre:

·      5 y 6h: calabaza, amapola, achicoria
·      6 y 7h: crepis rubra, enredadera

·      7 y 8h: lirio de la hierba, nenúfar, tusílago, alquimia, hipérico
·      
8 y 9h: anagalis, calta palustre, centaurea
·      
9 y 10h: betónica silvestre, margarita, caléndula
·      
10 y 11h: anémona de tierra, vinagrera, spergularia

·      11 y 12h: tigridia, cerraja, aizoácea

En la mitad derecha de la esfera de cifras se encuentran las plantas que se cierran pasado el mediodía entre:

·      12 y 13h: caléndula, petrorhagia
·      13 y 14h: anagalis, hieracium
·      
14 y 15h: achicoria, diente de león, calabaza
·      
15 y 16h: lirio de hierba, tusílago, hieracium rojo

·      16 y 17h: dondiego de noche, vinagrera, nenúfar
• 17 y 18h: amapola

Un final lo marca la onagra (Dondiego de Noche) que al contrario de todas las demás flores se abre entre las 17 y las 18h, como una vela en la noche y así sigue el círculo. 

Los insectos marcan el ritmo

¿Cuál es el reloj invisible, el bioritmo al que atiende el mundo vegetal? El hecho de que con los primeros rayos solares no se abran todas las flores al mismo tiempo tiene una razón de ser: garantiza un reparto equilibrado de insectos para la polinización. Los diferentes tiempos de floración significan un mejor abastecimiento con insectos, que son los que polinizan las distintas flores.

Los insectos son atraídos cuando las flores están completamente abiertas y se esparce el dulce aroma del néctar.
También los insectos sacan provecho de los "tiempos de apertura” graduales, pues no han de salir todos al mismo tiempo a la busca de alimento. Así se evita la competencia por las mejores fuentes nutritivas y las batallas en los prados. Este suave equilibrio entre flores e insectos, entre el dar y el tomar, nos da una visión acerca de la simbiosis entre el mundo vegetal y el animal y nos demuestra cuán importantes son los “tiempos correctos” en la naturaleza.

Si la polinización no se lleva acabo en el tiempo previsto, las flores no se cierran a la hora de siempre, sino que permanecen abiertas hasta la noche. Sin insectos el reloj floral se desequilibra y se “pasa de hora”. La reducción de la población de abejas como principales polarizadores de las flores tiene consecuencias en el reloj floral. Las plantas tienen entonces que compensar y derrochar mas energía para poder mantener sus flores abiertas tanto tiempo, hasta que llega la visita de los insectos. Aún no se tienen claras las consecuencias de todo esto en la generación de frutos y las cosechas.

El caso contrario también se puede dar, es decir, cuando la flor se poliniza muy temprano, se cierra y se considera un éxito de polinización. 

Esta pues demostrado que la polinización de las plantas tiene unas claras consecuencias en la precisión del reloj floral, al igual que lo tienen la luz y la temperatura. También hay que tener en cuenta cambios regionales, ya que cada región  es climáticamente diferente y eso tiene consecuencias en la época de floración. 

El “reloj interno" de las abejas

Muchas plantas no suministran néctar y polen durante todo el día, sólo a determinadas horas del día. Como la oferta varia según las horas del día y como cada planta tienen sus “Horarios de apertura”, para las abejas es importante memorizar esas horas para conseguir una buena cantidad de alimento.

El reloj interno de las abejas es genético. Estos insectos calibran su reloj según la posición solar y los campos magnéticos de la tierra. Así consiguen estar en sitio preciso a la hora óptima. 

Las plantas como mensajeros meteorológicos
En las plantas no sólo se puede “leer” la hora, sino también el tiempo, ya que pueden predecir tanto sol como los chubascos. Muchos agricultores antiguamente se fijaban en irregularidades para realizar predicciones que luego pasaban de generación en generación. Aún hoy tienen su importancia si se tienen en cuenta cambios regionales y el desestabilizante cambio climático.

  • La caléndula

Junto a sus propiedades como planta curativa, también es conocida como profeta meteorológico: si por la mañana aún está cerrada se espera tiempo malo o lluvia. Si está abierta, se espera buen tiempo. Su nombre en latín ya nos da pistas Caléndula significa pequeño calendario. Como la caléndula florece durante muchos meses de mayo a noviembre, se la consideró símbolo de la inmortalidad.

  • La carlina

También es conocida como planta meteorológica. Florece tarde, a partir de agosto, y entonces muestra esplendorosa sus plateados pétalos.

Para proteger su polen de la lluvia, mide la humedad ambiental y cierra a tiempo sus pétalos, de ahí que a partir de este hecho sea fácil hacer una predicción meteorológica.
  •  El verbasco

Esta planta ha cosechado desde la antigüedad fama de predictiva del clima a largo plazo. Pero para la predicción sólo es apropiada la de flores pequeñas, el gordolobo.

En los conventos se empleaba el estado de las flores para saber acerca de las cantidades de nieve que se esperaban en el invierno. El tiempo lo predicen con la punta de sus flores. Si la punta señala hacia el este el tiempo será bueno. Si señala hacia el oeste habrá mal tiempo.

Fragancia de las flores

Otro indicador de un cambio de tiempo es la fragancia de las flores. Hay determinadas plantas como la asperillo y la juliana o violeta de los jardines que huelen más intensivamente si el aire es húmedo y caluroso. Los abedules por su parte antes de que llueva emiten un olor especialmente espaciado; también las flores del tilo huelen más fuerte. El sentido de éste fenómeno es que las flores quieren atraer a la mayor cantidad posible de insectos para polinizar antes de que empiece a llover.



Atraer a los insectos para que el reloj de las flores no se atrase

Es buena idea construir un acogedor refugio para los pequeños insectos. Las mezclas de semillas silvestres están hechas a la medida de las abejas y las atraen en gran medida. A las abejas silvestres les gustan sobre todo el aciano pero también el puerro en flor, las cebollas, las rosas y las coles kale.
Incluso en el balcón se puede dar una alegría a las abejas si se les plantan sus aromáticas predilectas como pueden ser salvia, tomillo, orégano, albahaca, melisa, lavanda y cebollino. Lo importante es dejar que estas aromáticas crezcan lo suficiente para que echen flores.

En el verano tardío y en el otoño se pueden tener a su disposición brezo, éster, crisantemos y phlox, de esta manera tanto las abejas como los abejorros encontraran una importante fuente de alimento para los tiempos más fríos.


Diseño del reloj floral de Carl von Linné

Fuente: elcorreodelsol.com

lunes, 7 de noviembre de 2016

LAS PLANTAS TIENES NUESTROS CINCO SENTIDOS Y QUINCE MÁS




Stefano Mancuso, neurobiólogo vegetal
Tengo 49 años. Vivo en Florencia, soy docente de la universidad. 
Fundé y dirijo el Laboratorio Internacional de Neurobiología Vegetal. 
En Europa las personas validas no están interesadas en hacer política, 
que se ha dejado a personas de segundo o tercer nivel. Soy católico






Las plantas son un organismo viviente que sienten aún más, perciben y cuidan….

¿Las plantas sienten? 
Mucho más de lo que sentimos los animales. Y no es mi opinión o percepción, es una evidencia científica.

No es usted un iluminado. 
No. Sabemos que perciben los cambios eléctricos, el campo magnético, el gradiente químico, la presencia de patógenos…

¿Oyen, ven…? 
Las plantas tienen nuestros cinco sentidos y quince más. No tienen ojos y oídos como nosotros, pero perciben todas las gradaciones de la luz y las vibraciones sonoras.

¿Y les gusta la música? 
Ciertas frecuencias, sobre todo las bajas (entre los 100 Hz y los 500 Hz), favorecen la germinación de las semillas y el crecimiento de las plantas hacia la fuente de ese sonido, que equivale a frecuencias naturales como la del agua que corre, pero hablar o cantar a las plantas es perder el tiempo.

¿Hay sonidos bajo tierra? 
Se ha descubierto que las raíces producen sonido y son capaces de percibirlo. Eso sugiere la existencia de una vía de comunicación subterránea.

Tampoco tienen nariz. 
Su olfato y gusto son muy sensibles. Perciben las moléculas químicas, es su modo de comunicación, cada olor es un mensaje. Y tienen tacto, basta ver a cámara rápida cómo palpa una planta trepadora.

¿Y dice que se comunican? 
Se comunican con otras plantas de la misma especie a través de moléculas químicas volátiles, mandan por ejemplo mensajes de peligro. Si un insecto se le está comiendo las hojas, la planta produce al instante determinadas moléculas que se difunden kilómetros y que avisan de que hay un ataque en curso.




¿Y cómo se defienden? 
De muchas maneras. Pueden aumentar sus moléculas venenosas o producir proteínas indigeribles para el insecto. Muchas plantas al ser comidas por un insecto emiten determinadas sustancias para atraer a otros insectos que lo depreden.




Eso es comunicación entre especies. 
Las plantas producen muchas moléculas químicas cuyo único objeto es manipular el cerebro de los animales, en ese contexto se inscriben las drogas.

Un ejemplo… 
Estudios recientes demuestran que un naranjo o un limonero en flor actúa de diferente manera según la cantidad de polen que lleve el insecto. Si lleva mucho polen, aumenta en el néctar la cantidad de cafeína para activar su cerebro, para que se acuerde de esa planta y vuelva. Si lleva poco polen, corta la cafeína.

¿Inteligencia vegetal? 
Si inteligencia es la capacidad para resolver problemas, las plantas son capaces de responder de manera adecuada a estímulos externos e internos, es decir: son conscientes de lo que son y de lo que las rodea.

¡Eso es mucho! 
Hemos ignorado cómo funciona el 99,7% de la vida en el planeta y no podemos permitírnoslo porque nuestra dependencia del reino vegetal incluye -además del aire, la comida y los fármacos- la energía (los combustibles fósiles son depósitos orgánicos).

Desconocemos el 90 por ciento de las plantas. 
En su evolución las plantas han producido millones de soluciones que son muy distintas de las que han producido los animales. Hasta ahora el hombre ha basado su tecnología en cómo estamos hechos nosotros: un centro de mando y una jerarquía de órganos, y así se organizan nuestras sociedades, gobiernos, máquinas…

Hay otro mundo en el que inspirarnos. 
Estudiar las plantas nos dará una cantidad ingente de posibilidades tecnológicas. Por ejemplo, las redes: una red de internet y un conjunto de raíces son muy similares. Pero las plantas son redes vivas, imagine lo que podemos llegar a aprender de ellas.

¿Son altruistas? 
Compiten con otras especies y cooperan si son del mismo clan. Pero hay algunos ejemplos extraordinarios en los que podemos hablar de un alto grado de altruismo. Hay una investigación muy hermosa que se hizo hace cuatro años en Canadá.

Cuénteme. 
Se aisló a un gran abeto del acceso al agua, y los abetos de alrededor le pasaron sus nutrientes durante años para que no muriera. Las plantas son organismos sociales tan sofisticados y evolucionados como nosotros.

¿Cuidan de su prole? 
En las plantas observamos el cuidado parental que observamos en los animales más evolucionados. En un bosque denso, para que un árbol recién nacido adquiera cierta altura para poder hacer la fotosíntesis y ser autosuficiente han de pasar al menos diez o quince años durante los cuales será alimentado y cuidado por su familia.

¿Dónde tienen el cerebro? 
Las neuronas son las únicas células en los animales que producen y transmiten señales eléctricas. En las plantas, la mayor parte de las células de su cuerpo lo hacen, y en la punta de las raíces tienen muchísimas. Podríamos decir que toda la planta es cerebro.


Fuente: http://www.lavanguardia.com/lacontra/20150331/54428628868/la-contra-stefano-mancuso.html