domingo, 26 de febrero de 2017

Mamá, háblame bajito y enséñame el lenguaje de las emocione


Mamá, háblame bajito para darme calma, para que pueda crecer con tu afecto, con tu buen hacer. Mamá, háblame bonito para que me inicie cuanto antes en el mundo de las emociones, para que el miedo no forme parte de mí y pueda descubrir el mundo sintiéndome querido en todo momento.

Estas ideas resumirían sin duda muchos de tus propósitos como madre, como padre y como toda persona que se preocupa por garantizar el buen desarrollo de un niño. Porque lo creamos o no, la voz es una herramienta de poder en la maduración de un bebé, es el canal por el cual, él mismo asentará no solo el lenguaje, sino también su mundo emocional.

La voz y la gestualidad son aspectos claves para establecer una adecuada conexión con nuestros hijos. Tanto es así, y esto no lo podemos olvidar, que los bebés entienden conceptos, ideas y palabras mucho antes de empezar a comunicar. Las emociones que les transmitimos con nuestro tono de voz, tienen a veces más poder que una palabra. Basta con elevar el tono para que un bebé se asuste y se desencadene el llanto.  

Sin embargo, hablar entre susurros, de forma cercana, afectuosa y sabiendo “acariciar” con la voz, genera en los niños una calma maravillosa que impacta de forma muy positiva en su desarrollo. Son datos importantes que queremos compartir contigo en “Eres mamá”.

Estamos seguros de que serán de tu interés y de que, ya los pones en práctica con tus propios hijos.

Mamá, háblame bajito, háblame siempre que puedas

Si te decimos que un bebé prefiere la voz de su madre a la de cualquier otra persona no debe extrañarte. A lo largo de su desarrollo en el útero materno y a medida que se desarrollan las vías auditivas del feto, es la voz de la mamá la que va a percibir en todo momento.

De hecho, y según han demostrado varios estudios,  después del nacimiento un niño, aún siendo prematuro, puede identificar la voz de su madre y llega incluso a discriminarla de entre otras voces. Tanto es así, que incluso ha quedado demostrado que cuando un recién nacido se siente arropado por la voz de su madre, se mejora incluso su  alimentación oral al potenciar el movimiento de succión.

Es sin duda algo maravilloso.

La voz de mamá tiene poder

La voz de mamá tiene el poder de calmar el estrés al reducir los niveles de cortisol en sangre. Ahora bien, es importante recordar una vez más que este influjo terapéutico y relajante solo tiene efecto si el tono de voz es relajado, afectuoso y cálido.

  • Los gritos generan alarma y miedo. Un bebé que crece en un contexto familiar donde abundan los gritos, desarrolla conductas desadaptativas y una desconexión emocional hacia sus progenitores. Los verá con temor o sentirá rechazo hacia ellos.

  • Aún más, tampoco podemos olvidar que muchas de esas conductas que rodean a un niño, son las mismas que él mismo pondrá en práctica en el futuro. Si a un niño se le habla a gritos, tarde o temprano responderá con gritos. 


Si mamá tiene un poder, debe utilizarlo bien.

Tu voz es ese canal familiar para el recién nacido que debe servirle de guía en cada momento desde que llega al mundo.

Háblale bajito, al oído, dile cuánto lo quieres y lo especial que es. No importa que no te entienda, porque lo que sí comprende todo bebé es el lenguaje de las emociones. Un susurro afectuoso es como alimento para su corazón. Un grito es como una herida en su cerebro. Debemos cuidar mucho estos aspectos.

La voz y el tono crean una huella emocional en el cerebro del bebé

Según un estudio publicado en la revista “Knowing Neurons“, la voz de las madres activa la corteza prefrontal anterior de los bebés, así como la región temporal posterior izquierda. Todo ello favorece la especialización en el lenguaje de los niños para aprender a hablar.

Daniel Abrams, un neurobiólogo de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford, demostró cómo los bebés son capaces de reaccionar positivamente a la voz materna frente a la de una desconocida en menos de un segundo. Es algo mágico, algo que deja una huella en el cerebro del bebé y que le acompañará de por vida: es un vínculo grandioso.

De hecho, los científicos se atreven a decir que la mayoría de nosotros llevamos la voz de nuestra madre en los patrones neuronales de nuestro cerebro. Intentemos pues que nuestros hijos tengan esa impronta asociada a unas emociones positivas, vinculadas a esa fuerza y a ese cariño siempre presente con el cual, crecer día a día con madurez, autoestima y sabiduría.

Háblale bajito, háblale con el lenguaje del cariño infinito, ahí donde no recurrir jamás a los gritos, a esa voz cansada que no aprecia, que no atiende y que descuida. Sé como tú eres, una persona llena de felicidad que se preocupa cada día por ofrecer lo mejor a tu hijo/a.

Fuente:eresmama.com


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