martes, 13 de enero de 2015

ESTAS PLANTAS QUE DESEAN NUESTRO BIEN

Desde la más remota antigüedad, las plantas y los árboles han sido reverenciados como un vínculo entre el cielo y la tierra, de ahí que cada cultura tenga un árbol totémico que realiza el anclaje de este vínculo. El roble en Centroeuropa, el olivo en Andalucía, el baobab en el centro de África, las grandes secuoyas en el norte del continente americano son algunas muestras de ello.           
Entre las plantas nos sentimos serenos, sosegados, descansados y tranquilos; moderan el clima, mejoran la calidad del aire, conservan el agua y dan albergue a la vida silvestre. Nos hacen la vida más agradable, su belleza suscita admiración. Son también los organismos más viejos que puede contemplar la mayoría de la gente.

Todas las civilizaciones desarrollaron simultáneamente la cultura agraria para alimentarse y el descubrimiento del poder terapéutico de las plantas que han permitido curar muchas enfermedades y paliar numerosos sufrimientos físicos y emocionales.

Nuestra relación con el mundo vegetal va mucho más allá, dependemos de la naturaleza no solo para nuestra supervivencia física; también necesitamos a la naturaleza para que nos enseñe el camino a casa, el camino de salida de la prisión de nuestras mentes, ya que nos hemos perdido en el hacer, pensar, recordar, anticipar…

Todos somos parte de la Vida una que se manifiesta en incontables formas en todo el universo, formas que están, todas ellas, completamente interconectadas. Las plantas nos ayudan a vivir el momento presente, atender a nuestras sensaciones, intercambiar… Necesitamos que la Naturaleza nos enseñe y nos ayude a reconectar con nuestro Ser.

UN SER VIVO CON DIFERENTES CUERPOS
                                                                   
La Tierra no es una simple esfera que viaja en el espacio, ante todo es el hogar de múltiples procesos y reinos vivos. La Tierra se ancla en su propio centro, la prodigalidad de su fuerza de vida y la sabiduría que conduce su evolución toman su fuente en el centro del planeta, en su núcleo, y no en cualquier lugar del espacio galáctico infinito. Es una estrella que ha aprendido a guardar su luz focalizada hacia el interior en lugar de proyectarla al exterior como hace nuestro sol. Lo que la Tierra proyecta al exterior es un jardín paradisiaco que se desarrolla progresivamente en su superficie.

James Lovelock, de la Universidad de Harvard, creó en los años 70 la teoría Gaia según la cual el planeta es un todo capaz de autorregularse. Tras ser ridiculizado durante años, la comunidad científica aceptó sus teorías en los años 90. La consecuencia de este descubrimiento es la revelación de que el planeta es un ser vivo y que –como todos los seres vivos- posee una consciencia. Esta consciencia se expresa a través de los diferentes reinos/cuerpos (mineral, vegetal, animal y humano) del paneta, que son esenciales para su propia existencia. De los diferentes reinos, el Vegetal tiene un papel especial para el funcionamiento del sistema, pues es el soporte de todos los intercambios.

Es esencial que aprendamos a reconocer la verdadera identidad de la Tierra y a honrarla, porque somos uno con la Tierra.

BOTÁNICA OCULTA Y PRACTICA

Las plantas detentan la memoria de una espiritualidad que viene de la noche de los tiempos. Hay un aspecto de la botánica que va mucho más allá de la botánica misma. Se denomina “botánica oculta” y florece con Paracelso (1493 – 1541), médico, alquimista y viajero suizo que estudia las propiedades de las plantas para nuestra salud, pero también por sus propiedades mágicas y su relación con el todo (astros, elementos químicos y alquímicos…).

Una gran cantidad de experimentos realizados en los años 60 resultaron en múltiples hallazgos de diversos investigadores (véase, entre otros, el libro “La vida secreta de las plantas”, Peter Tompkins, 1973) en torno a las relaciones físicas, emocionales y espirituales entre las plantas y el hombre, verdaderamente fascinantes, como los experimentos de Backster -la demostración a través de múltiples experimentos de las reacciones emocionales de las plantas-, los experimentos de Vogel o Hashimoto en torno a la comunicación con las plantas. Desde finales de los 70 en el centro internacional Damanhur (Italia) crean música conjuntamente con plantas.

Multitud de conocimientos científicos sobre el mundo vegetal permanecen fuera de nuestro conocimiento y consciencia, a pesar de existir alguna universidad que dedica todos sus departamentos a su estudio, como la universidad de San Petersburgo, de donde proceden, por ejemplo las primeras fotografías el “aura” de las plantas, realizadas por el doctor Kirlian, que demuestran que las plantas tienen un cuerpo además del físico (como se aprecia claramente con la tecnología Kirlian y posteriormente con las cámaras Quantum)

Hoy sabemos que cada parte de una planta tiene una utilidad energética, además de su conocida función botánica. Sabemos por ejemplo que la raíz de una planta o de un árbol conecta a ésta con el núcleo de la Tierra y que cuando se desconecta, enferma fácilmente. Una vez más podemos comprobar la similitud entre el vegetal y los humanos que, cuando nos desconectamos de nuestro núcleo -que es nuestra identidad- también fácilmente acabamos enfermando. Sabemos que el fruto de las plantas es el más hermoso regalo del cielo. Lavado por la lluvia, acariciado por el viento, calentado por el sol, admirado y degustado por los humanos, es la encarnación de la nutrición sutil con la cual, cada uno de nosotros, debe saber nutrir su cuerpo físico y sus cuerpos sutiles.

Un fruto se halla dotado de consciencia, no de una consciencia humana sino de consciencia etérica. Esta consciencia vegetal es el mayor logro en este reino. ¿Por qué, entonces, no escoger los frutos más hermosos y las verduras más lozanas y menos manipuladas, buscando la mejor calidad nutritiva y energética, en la consciencia de lo que nos sienta bien y le sienta bien a nuestro planeta?

Las plantas están junto a nosotros para ayudarnos en nuestro camino. Podemos fabricar con ellas, fácilmente, elementos de ayuda para muy diversos usos: captar la energía de los árboles con la ayuda del ajo de los osos, abrir nuestra mirada y nuestra mente con el concurso de la angélica, tener ideas claras para un nuevo proyecto y el tono vital para emprenderlo con el soporte de la higuera, trabajar con nuestros sueños con la asistencia del jazmín, consolar nuestra tristeza con la contribución de la salvia…

LA HORA DEL CAMBIO HA SONADO

El cambio climático y los grandes cambios en desarrollo colocan a la Tierra y a la humanidad ante perspectivas apenas imaginables, que implican necesariamente un profundo cambio de consciencia sobre nuestra relación con el conjunto del que formamos parte, el conjunto del ser vivo único que es el planeta y con el conjunto del colectivo de la Humanidad. Es el momento de comprender nuestro papel en el proceso que tenemos el privilegio de vivir, y de ejercerlo. El Reino Vegetal es el cuerpo del planeta que se ocupa de los intercambios entre todos los componentes del conjunto y, por tanto, es un soporte privilegiado para nuestra comprensión del proceso y para nuestro trabajo personal.

En nuestros días muchas personas por todo el mundo sienten un apasionado interés por re-encontrar la Tierra, en tanto que ser global, y cultivar con ella una relación activa y llena de amor y creatividad, sin embargo nuestra civilización está fundada sobre el intelecto y sobre valores que nada tienen que ver con el orden natural de las cosas, un orden en el que nuestro origen y nuestra identidad como colectivo humano han de marcar nuestros actos y nuestras vidas.

El Vegetal nos acompañará en los desórdenes de años de profundos cambios que nos esperan, dándonos la posibilidad y la suerte de colaborar activamente en el proceso. Es un soporte posible, un regalo para los que buscan el conocimiento y el contacto con la naturaleza, con su propio trabajo interior, con la trascendencia, los que se sienten concernidos por el futuro de la Madre Tierra.



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