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viernes, 9 de febrero de 2018

HEREDAMOS LOS TRAUMATISMOS DE LAS GENERACIONES PASADAS Y SON LOS GENES QUIENES LOS TRANSMITAN





Un estudio reciente dirigida por un equipo de investigadores norteamericanos sobre ratas, demostró que eventos traumatizantes podían tener una influencia sobre sus genes, y tener una influencia sobre el cerebro y el comportamiento de su descendencia.


Experiencias hechas sobre ratas por un equipo de investigadores de la Universidad de Atlanta, pusieron en evidencia el hecho que eventos traumatisantes provocaban modificaciones sobre el ADN observado en su esperma, y tener efectos sobre el cerebro y el comportamiento de generaciones siguientes (aquí).

De acuerdo al Profesor Marcus Pembrey, del University College London, estos descubrimientos son transponibles al hombre. ¿Puede nuestro ADN ser modificado por traumatismos ?

Pierre Roubertoux : Primero, notemos que este estudio esta bien construido y que por fin no se contenta observar el pelaje de la rata, pero el sistema nervioso (neuronas y comportamiento).

Precisemos también  que no es verdaderamente el ADN que se modifica, pero la transcripción de los genes.  Lo que impacta el funcionamiento de la célula, es la proteína. Se sabe que un gran número de fenómenos que se sitúan a nivel del genoma, intervienen sobre la transcripción. De tal manera que el genoma dirá al gen recibido de sus padres, cosas distintas de las que se esperaba del gen de los genitores.  Es lo que llamamos la epigénesis. Los factores que modifican otros genes pueden ser modificados, a largo plazo, por nuestro entorno. El mecanismo más conocido de la epigénesis es la metilación: la cromatina que contiene el ADN será compactada, y mantenida en este estado por la misma metilación. Para que se “descompacte”, otro mecanismo interviene, el mecanismo de acetilación. Estos mecanismos pueden ser modulados por el entorno.


¿Este estudio vienen entonces a confirmar lo que se suponía ?

En efecto. Por ejemplo, cuando se efectúa una transgénesis, se inserta generalmente el transgén en el núcleo macho. Pero, aparece que a veces los transgenes no se expresan. Se descubrió hace unos veinte años lo que pasaba: el genoma hembra impedía el gen que provenía del padre de transcribirse, es decir, de ir hacia la proteína. Así es como la información parental no es igual; generalmente es más favorable a la transmisión de los caracteres de la madre más que del padre.

Otros estudios que se llevaron demostraron fenómenos semejantes sobre el color del pelaje en las ratas. Se suponía que eso podría intervenir en la génesis de los cánceres, y jugar también un papel sobre la morfología y el funcionamiento del sistema nervioso central.

Gracias a este estudio, es la primera vez que el efecto de la epigénesis se muestra de una manera tan evidente sobre el sistema nervioso central.

¿Cuales son los efectos sobre nosotros los humanos?
En el síndrome de Angelman (enfermedad neurogenética caracterizada por un déficit intelectual severo y rasgos dismórficos) el disturbio resulta (3 % de los casos) de una disomía uniparental paterna.

¿Las fobias, manifestaciones de ansiedad y disturbios en relación al estrés, podrían explicarse, en parte, por medio de la epigénesis?

Aun estamos lejos de poder contestar a esta pregunta. Se demuestra aquí, por primera vez, una manifestación de la epigénesis a nivel del gen, del cerebro y de algunos comportamientos. Nos queda aun saber si esto puede jugar un papel sobre las patologías mentales.


Existen algunas insuficiencias intelectuales para las cuales un mecanismo epigenético fue invocado. No se puede aún confirmar la herencia de los caracteres adquiridos.

¿ En que medida los resultados de este estudio vienen a alimentar los debates sobre el determinismo? ¿ Hasta que punto somos construidos por lo que nos ha precedido?

Somos influenciados culturalmente. Pero, lo somos de múltiples maneras. Por ello, le citaré otro  estudio quien puso en adelante un mecanismo diferente pero que llego a un resultado similar. Ratas que vivieron carencia alimentaria y que fueron sometidas a un estrés, aprendan con dificultades. Aun si esta bien alimentada, su descendencia aprende con dificultad, y eso durante dos generaciones. ¿ Que paso?  Las abuelas ratas, malnutridas no entregaron los cuidados suficientes a la descendencia. De hecho, está ultima presenta  rendimientos cognitivos bajos. Pero, estas mismas ratas no saben dar cuidados necesarios a los pequeños los cuales, por ello, aprenden mal. Linda Crnic, quien realizo este estudio hace treinta años atrás, observa consecuencias de las privaciones y del estrés infligidos a un rata durante tres generaciones.        

Los mecanismos genéticos o epigenéticos no son los únicos 
que nos ayudan a recordarnos de nuestros ancestros!


Pierre Roubertoux es profesor de genética y de neurociencias en Marsella (Francia). Creo y dirigió el "Génétique, neurogénétique, comportement" del CNRS y trabajo  en el Laboratorio “Genómica funcional, comportamientos y patologías” del CNRS de Marsella. Hoy en día lleva sus investigaciones en el Laboratorio de Genética Médica del Inserm. Con sus trabajos sobre el descubrimiento de genes en relación con comportamientos, obtuvo el premio Theodosius Dobzhanskyen los EE.UU.


www.atlantico.fr

lunes, 1 de febrero de 2016

El dolor crónico podría cambiar el ADN del sistema inmunológico



Científicos de la reconocida universidad canadiense McGill han encontrado que el dolor crónico podría reprogramar los genes del sistema inmune y del cerebro. Ellos escriben en la revista Scientific Reports que este hallazgo podría cambiar dramáticamente la manera en que diagnosticamos y tratamos el dolor crónico, uno de los trastornos más debilitantes que existen.
¿Qué es el dolor crónico?
El dolor crónico se caracteriza por un dolor persistente que dura más de 6 meses, que puede haber sido causado por alguna enfermedad, pero en algunos casos no hay razón especifica. El dolor crónico generalmente no tiene cura y los tratamientos existentes sirven de paleativos para reducir la intensidad de dolor y mejorar la calidad de vida de las personas. Pero no curan el dolor.
La investigación
El equipo investigador utilzó un compuesto químico llamado grupo metilo que les permitió mapear el ADN cerebral y del sistema nervioso de un grupo de ratas (su ADN tiene un 90% de similitud con el de los humanos). Al examinar las celulas marcadas con el grupo metilio, los investigadores encontraron que cientos de miles de celulas de ADN habían cambiado cuando las ratas habían experimentado dolor crónico. Lo que significa, según los autores, que el dolor crónico tiene importantes implicaciones en otras partes del sistema corporal que normalmente no se asociaban con él.
Gracias a este hallazgo ahora sabemos que el dolor crónico puede afectar la composición química de uno del sistema inmune, uno de los sistemas biológicos más valiosos para la supervivencia humana y quizás en un futuro se encuentre un tratamiento más efectivo para el dolor crónico.
Puedes leer la investigación completa en la revista Scientific Reports.

jueves, 18 de junio de 2015

El ADN puede ser reprogramado

Los científicos Rusos demuestran que el ADN puede ser reprogramado por palabras y frecuencias determinadas.


Sólo el 10% de nuestro ADN está siendo usado para la construcción de las proteínas. Es este subconjunto de ADN que es de interés para los investigadores occidentales ortodoxos de la vieja escuela, pero actualmente se están examinando y clasificando de nuevo todas las tesis.

El otro 90% es considerado “ADN basura”; según los científicos ortodoxos. Sin embargo, hace unos años emergió nuevas fórmulas de investigación del ADN y científicos  rusos, especializados en biofísica y en biología molecular, ya han señalado que el 97 por ciento de nuestro ADN tiene un propósito más alto y no es ‘basura’.


El “ADN” humano es un “INTERNET BIOLÓGICO” muy superior al artificial.
La investigación científica rusa (biofísico ruso y biólogo molecular Pjotr Garjajev y sus colegas científicos, implicados en las investigaciones) exponen cómo, directa o indirectamente, fenómenos como:

la clarividencia.
la intuición.
actos espontáneos y remotos de sanación.
auto sanación.
técnicas de afirmación.
luz / auras alrededor de personas.
Luz cuántica de sanación.
maestros espirituales.
la influencia de la mente en los patrones climáticos 
y mucho más.

Son evidenciados para un nuevo tipo de estudio de la medicina en la cual el ADN puede ser influenciado y reprogramado por palabras y frecuencias sin cortar y reemplazar los genes individuales.


Sus investigaciones en 6 puntos principales:
1. Utilizaron y se unieron dos ramas científicas, aparentemente distanciadas, que son la lingüistas y la genética, en una sola empresa, en unión para explorar ese 90% de “ADN basura”.

2. Sus resultados, hallazgos y conclusiones:

  • nuestro ADN no sólo es responsable de la construcción de nuestro cuerpo sino que también sirve como almacenamiento de datos y en la comunicación.
  • Los lingüistas rusos descubrieron que el código genético, especialmente en el aparentemente inútil 90%, sigue las mismas reglas que todos nuestros lenguajes humanos.
  • Con este fin ellos compararon las reglas de la sintaxis (la manera en que las palabras se unen para formar frases y oraciones), la semántica (el estudio del significado en las formas del lenguaje) y las reglas básicas de la gramática. 
  • Encontraron, que los alcalinos de nuestro ADN siguen una gramática regular y sí tienen reglas fijas al igual que nuestros lenguajes. Así idiomas humanos no aparecieron por coincidencia sino que son un reflejo de nuestro ADN inherente.
  • Exploraron el comportamiento vibratorio del ADN. Descubriendo que los Cromosomas vivos funcionan como computadoras solitónico / holográficas usando la radiación láser endógena del ADN, es decir, que se las arreglaron, para modular un patrón de frecuencia determinada en un rayo láser y con él afectar la frecuencia del ADN y su información genética.
  • Que la estructura básica de los pares alcalinos del ADN y de la lengua son de la misma estructura.

3. ¿Cómo hacerlo? simplemente usando palabras y oraciones(porque dan un tipo de frecuencia vibratoria, igual que los mantras o la entonación del lenguaje).

4.  La sustancia del ADN, en tejido vivo y no in vitro, siempre reaccionará a vibración de la frecuencia del leguaje, administrada mediante los rayos láser (luz modulada) e incluso con ondas de radio, si se utilizan las frecuencias adecuadas  y determinadas para cada sustancia que se quiera reprogramar.

5.  Científicamente explica el por qué:

  1. las afirmaciones, oraciones, palabras.
  2. el entrenamiento autógeno –meditación-. El entrenamiento autógeno es una técnica psicoterapéutica basada en la concentración pasiva en sensaciones físicas. Está más próximo a las técnicas de meditación que a las de sugestión o a la hipnosis
  3. la hipnosis y similares.



Pueden tener esos fuertes efectos en los seres humanos y sus cuerpos; ya que es totalmente normal y natural para nuestro ADN reaccionar al lenguaje.


Diferencias en la investigación entre los científicos ortodoxos occidentales y las nuevas técnicas y formulación de investigación Rusa.



Composición Célular.
Los investigadores occidentales cortan genes individuales de las hebras de ADN y los insertan en otro lugar.


Los rusos trabajaron en dispositivos que pueden influir en el metabolismo celular a través de frecuencias de radio y luz modulada adecuada y así reparar defectos genéticos.

Grupo de investigación de Garjajev tuvo éxito en probar que con este método los cromosomas dañados por los rayos X, pueden ser reparados e incluso capturaron patrones de información de un ADN en particular y lo transmitieron a otro, reprogramando así las células a otro genoma.


Este experimento apuntó al poder de la vibración de ondas o frecuencia sobre la genética, que obviamente tiene una mayor influencia en la formación de organismos que los procesos bioquímicos de secuencias alcalinas.


Explicación del Mundo Espiritual y Sanación Cuántica:

Los maestros esotéricos y espiritualeshan sabido en el tiempo que nuestro cuerpo es programable por el lenguaje, las palabras y el pensamiento.

La única diferencia es que ahora está siendo científicamente demostrado, explicado y probado.

La persona individual debe trabajar en los procesos internos y la madurez a fin de establecer una comunicación consciente con el ADN.

La relación con la conciencia del individuo, es el grado de vibración de frecuencia y la capacidad de conexión con el ADN a través de la Meditación.

6. Los científicos rusos también descubrieron que nuestro ADN puede causar patrones inquietantes en el vacío, produciendo así agujeros de gusano magnetizados.




Los agujeros de gusano son los equivalentes microscópicos de los llamados puentes Einstein-Rosen en la vecindad de los agujeros negros.


Estas son conexiones de túnel entre áreas completamente diferentes en el universo a través del cual la información puede ser transmitida fuera del espacio y el tiempo.

En el ADN, se atraen estos bits de información y los coloca en nuestra conciencia.  Este proceso de  super comunicación, es más eficaz en un estado de relajación. Dicha super comunicación del ADN, se experimenta entonces como inspiración o intuición.


El estrés, las preocupaciones o un intelecto hiperactivo  puede impedir esta super comunicación del ADN,  y entonces la información será totalmente distorsionada e inútil.

En el libro  “Vernetzte Intelligenz” (Networked Intelligence), Grazyna Gosar y Franz Bludorf explica estas conexiones. 

Los autores también citan fuentes sobre que en épocas anteriores la humanidad había sido, al igual que los animales, muy fuertemente conectada a la conciencia de grupo y actuó como un grupo. Para desarrollar y experimentar la individualidad nosotros los humanos, sin embargo tuvo que olvidarse de la supercomunicación o superconexión del ADN,casi por completo.


CONCLUSIONES:

Nuestro ADN tiene la capacidad de alimentar sus propios datos a través del espacio y tiempo, en la que puede acceder a los datos de la red de conciencias y puede establecer contacto con otros.  Así se pueden explicar los fenómenos de La curación personal o remota, la telepatía o percepción remota, etc. 

¿Qué es la Supercomunicación o superconductividad del ADN?  Los nuevos científicos concluyen que si los humanos con plena individualidad recobraran la conciencia de grupo, tendrían un poder como un dios para crear, modificar y dar forma a las cosas en la Tierra, y así la humanidad se está moviendo colectivamente hacia una conciencia de grupo como de la nueva especie.

Al mismo tiempo, más y más niños clarividentes nacen [véase el libro  “China Niños Índigo“ por Paul Dong o el capítulo sobre los Índigo en mi libro  “Nutze morir Wunder taeglichen” (Hacer uso de las Maravillas Diarias)].

Algo en esos niños está esforzándose cada vez más hacia la conciencia de grupo del nuevo tipo, y ya no será suprimida. Por regla general, el clima, por ejemplo, es bastante difícil de influenciar por un solo individuo. Pero puede ser influenciado por una conciencia de grupo (nada nuevo para algunas tribus que hacen en sus danzas de la lluvia).

El tiempo está fuertemente influenciado por las frecuencias de resonancia de la Tierra, las llamadas frecuencias Schumann.

Pero esas mismas frecuencias también se producen en nuestro cerebro, y cuando muchas personas sincronizan su pensamiento o individuos (maestros espirituales, por ejemplo) enfocan sus pensamientos de una manera similar al láser, entonces está científicamente hablando, no sorprende en absoluto si así puede influencia del clima.



TIPOS DE CIVILIZACIONES SEGÚN ESTOS CIENTÍFICOS RUSOS:
Los investigadores en la conciencia de grupo han formulado la teoría sobre Tipos de Civilizaciones:

Las civilizaciones de Tipo I. 
“Una humanidad que desarrolló una conciencia de grupo del nuevo tipo no tendría ni problemas ambientales ni la escasez de energía”.
Si consiguiera utilizar su poder mental como civilización unificada, tendría el control de las energías de su planeta hogar como una consecuencia natural.

La civilización de Tipo II.
Serían capaces de controlar todas las energías de su galaxia hogar.

Cuando un gran número de personas centran su atención o conciencia unificando los pensamientos, entonces, cierto número aleatorio comienzan a generar y entregar números ordenados en lugar de los aleatorios. Una conciencia de grupo ordenada crea orden en todo su entorno.  Cuando un gran número de personas que se reúnen muy de cerca, los potenciales de violencia también se disuelven.  Se crea una especie de conciencia humanitaria de toda la humanidad. Un proyecto de Conciencia Global.


Información extraída del libro  " Vernetzte Intelligenz” de Von Grazyna Fosar und Franz Bludorf, ISBN 3930243237, resumida y comentada por Baerbel.

 El libro esta sólo disponible en alemán. Se puede llegar a los autores aquí en www.fosar-bludorf.com 





jueves, 14 de mayo de 2015

LA CONEXIÓN MAGNÉTICA ENTRE EL SOL Y LA GLÁNDULA PINEAL

El Ojo en el Cielo: 
La conexión magnética entre el Sol y la glándula pineal

SOBRE LA INFLUENCIA DE LAS TORMENTAS SOLARES EN LA PSICOBIOLOGÍA HUMANA, LOS NEUROTRANSMISORES QUE SECRETA LA GLÁNDULA PINEAL, EL SIMBOLISMO DEL TERCER OJO, SU RELACIÓN CON EL SOL Y EL MISTERIO DEL OJO EN LA PIRÁMIDE



La relación entre la glándula pineal y el Sol es un emblema de la relación entre el hombre y el cosmos. Probablemente uno de los ejemplos más estimulantes y significativos del principio hermético más citado en el ámbito de la esoteria: “cómo arriba, es abajo” (la holofrástica de la existencia). Un principio de correspondencia que pese a ser el fundamento cognitivo de la “ciencia” antes de la ciencia, es decir de los padres de la ciencia (de personajes como Paracelso, Giordano Bruno y el mismo Isaac Newton, quien hizo una traducción de la Tabla Esmeralda), ha sido relegado al terreno de la superstición o del pensamiento mágico; relumbrando herejía en la estructura racional de la mente científica. Sin embargo, hoy en día tenemos evidencia “científica” que sugiere convincentemente que el cosmos –”el mundo de las esferas”—tiene una influencia en la psicobiología humana.  Y la clave para entender esta “influencia”, no ya sólo desde el plano simbólico de la astrología, es la glándula pineal, ese gran misterio de la psique.

Este acercamiento a este enigmático tema –sin duda una de las vetas centrales del misticismo humano—viene a colación de las recientes tormentas solares que han estado arribando al planeta con renovada intensidad, como generalmente ocurre en julio, pero marcando esta vez una especie de despertar dentro del ciclo de 11 años de nuestra estrella central. La posibilidad de que nuestro estado de ánimo e incluso nuestro estado de salud general se vea afectado por una emanación de partículas energéticas en el Sol hace algunos años les habría parecido como una aberración o un anatema a la mayoría de los científicos; hace cientos de años, les habría parecido como algo completamente natural e ineludible. Hoy en día algunos estudios, y sobre todo un entedimiento del funcionamiento de los campos magnéticos y de la glándula pineal, muestran claramente que las llamadas tormentas solares inciden en nuestro estado de ánimo y en nuestro comportamiento.

El efecto de las tormentas solares en tu cerebro

El prestigioso sitio de divulgación científica New Scientist publicó hace 4 años un artículo en el que se citan una serie de estudios que investigan la relación entre las tormentas solares, el geomagnetismo y el comportamiento humano. Particularmente interesante es el trabajo del científico ruso Oleg Shumilov, quien, partiendo de la premisa de que muchos de los animales son sensibles a los campos magnéticos (¿y por qué no el ser humano?), investigó la afectación del geomagnetismo en la psique humana. Shumilov correlacionó datos de la actividad geomagnética de 1948 a 1997 y descubrió que durante los picos de actividad, de marzo a mayo, en julio y en octubre –detonados por tormentas solares– había un incremento paralelo en el número de suicidios en la ciudad de Kirovsk (un estudio en Australia y otro en Sudáfrica replicó el hallazgo de Shumilov).

Otro estudio, realizado por Michael Rycroft, ex director de la Sociedad Europea de Geociencias, encontró una correlación entre perturbaciones cardiovasculares y perturbaciones geomagnéticas. Según Rycroft, problemas de salud geomagnéticos afectan hasta al 15% de las personas (así que tal vez tú seas una de ellos, por si querías descubrir el algoritmo de causas y efectos que determinan tu estado de salud  actual).

Tal vez no sea la Luna (o por lo menos no sólo ella), también magnética, la que nos altera las hormonas y desquicia. Un estudio publicado en el British Journal of Psychiatry (todos estos estudios pueden ser consultados en el link a New Scientist) muestra un incremento del 36.5% en hombres admitidos a un hospital por depresión en la semana posterior a una tormenta geomagnética.

¿Cómo es que estas llamaradas solares, también responsables de los sublimes fuegos de plasma de las auroras, nos afectan tanto?  Al parecer se debe a que alteran nuestra producción de melatonina, un neurotransmisor que se produce en la glándula pineal, responsable de regular nuestro patrones de sueño y biorritmos. Según la psiquiatra de la Universidad de Columbia, Kelly Posenr, la actividad geomagnética puede “desincronizar los ritmos circadianos y la producción de melatonina”.

La  glándula pineal es una glándula endócrina que yace entre los dos hemisferios cerebrales, a la altura del entrecejo. Aunque no se conoce bien a bien su funcionamiento –hasta hace poco más de 50 años se pensaba que era un excedente de la evolución sin una función determinada, acaso solamente el centro de numerosas especulaciones. Hoy sabemos que  por lo menos produce melatonina, una hormona cuya producción se ve afectada por la luz. La oscuridad, por ejemplo, hace que se secrete melatonina –y es por esto que nos es más fácil dormir en la oscuridad (pero en realidad diferentes longitudes de onda de luz hacen que se secrete melatonina en diferentes frecuencias). Esta hormona juega un papel también en el  trastorno afectivo estacional (“la depresión invernal”); interactúa con el sistema inmunológico, tiene propiedades de antienvejecimiento y sirve como antioxidante.

Si bien es importante recalcar que para la ciencia actual la glándula pineal es todavía una región relativamente inexplorada, sabemos que contiene vestigios de una retina y parece operar como transductor magnético. Las células pinealocitas en muchos vertebrados no-mamíferos son similares a las células de la retina (algunos reptiles cuentan con un tercer ojo parietal fotosensible que les permite usar al Sol como compás; las aves son capaces de “ver” el campo magnético a través de fotorecpetores que se encuentran en la glándula pineal ). Algunos científicos creen que las células pineales en todos los vertebrados comparten un ancestro  evolutivo en común con las células retinales (no es quizás casualidad que la glándula pineal históricamente sea identificada con “el tercer ojo” o con un ojo dormido, literalmente parece que es un tercer ojo dormido).

Aunque las producción de melatonina en la glándula pineal podría estar determinada por una conexión con los nervios ópticos, es interesante explorar la posibilidad de que esta pequeña glándula en forma de cono de pino tenga, en sí misma, una cierta capacidad fotoreceptora y magnetorecpetora. Recientemente se ha descubierto la presencia de minerales ferromagnéticos (es decir que pueden actuar como magnetos) en la glándula pineal. Un estudio realizado en la Universidad de Ben Gurion, en Israel, encontró la presencia de microcristales de calcita en la glándula pineal. Los autores del estudio señalan que “estos cristales podrían ser responsables de una transducción biológica electromagnética”, lo que es sugerido por su “estructura y propiedades piezoeléctricas”. ¿Son estos minerales los que interactúan con los campos geomagnéticos producidos por la lluvia de fotones del Sol que choca con la atmósfera de la Tierra?


La percepción del Sol Invisible
Hasta ahora hemos visto, desde una perspectiva científica, que la glándula pineal, a través de una sensibilidad –no del todo entendida– a los campos magnéticos, convierte la luz del sol en un determinado estado mental. Aquello que se genera a millones de kilómetros de distancia en la corona de una estrella acaba siendo parte de nuestra modulación psíquica (el Sol se convierte en tus pensamientos). Esto, a grandes rasgos, parece ser un razonamiento científicamente intachable. Esto de manera más sutil, es justamente lo que la filosofía mística (o ciencia oculta) lleva diciendo miles de años.

Si bien el descubrimiento de la afetación psicobiológica a los fenómenos astronómicos es una incipiente, y aún controversial, línea de estudio en la ciencia moderna, antiguamente incluso se tenía una disciplina específicamente dedicada a estudiar la patología humana y su relación con eventos astronómicos y movimientos planetarios (más allá de la astrología): las iatromatemáticas

Que la glándula pineal podía ser un órgano para percibir una luz invisible (un campo magnético, por ejemplo) fue claramente atisbado por el pensamiento védico. En los Upanishads se habla del ser humano como una entidad compuesta por 10 puertas. Nueve de ellas (los ojos, las fosas nasales, los oídos, la boca, la uretra, y el ano) llevan hacia fuera, a la percepción del mundo exterior. La décima puerta, el tercer ojo (ubicado en el  ajna chakra, en el entrecejo, en el caso de Shiva, entre una guirnalda de serpientes) es el puerto de acceso a los mundos interiores (al decir interiores la referencia es a las habitaciones interiores de la mansión de la mente de Dios, donde yacen los mundos superiores, las dimensiones astrales). El tercer ojo es siempre, a través de diversas culturas, la apertura divina –la visión holográfica–  dentro del ser humano.

En el Bhagavad Gita se habla de la apertura de esta puerta en el momento cúlmen:
Aquel que en el momento de la partida no distrae su mente y su amor, estando en el Yoga (en fusión con Ishvara [el Sol detrás de la oscuridad], con el Dios Creador, la Conciencia Primordial), quien abre el pasaje de energía entre los ojos – aquel obtiene el más Alto Espíritu Divino.

Según la filosofía vedántica advaita, el ser humano proyecta sus propios atributos en el Brahman, el supremo espíritu cósmico, de suyo inconmensurable. La aparición del infinito Brahman en la finita mente humana es conocida como Ishvara, también representado en el Bhagavad Gita como el Sol. De aquí  es posible extrapolar una relación intrínseca en la recurrente representación de la divinidad como el Sol en la mente humana, de la luz como lo divino.

La evolución religiosa de esta relación entre la glándula pineal y el Sol (una relación del hombre como imagen de Dios) tiene un claro hito en Egipto. Aquí tenemos una serie de repersentaciones que parecen indicar que los egipcios tenían conocimientos de la glándula pineal asociados con un tercer ojo, u ojo espiritual. Por una parte tenemos la representación como un ojo único de Horus, el dios del Sol, hijo de Osiris e Isis (“el hijo del nuevo eón”) y como tal símbolo de la fusión de los opuestos –al igual que la glándula pineal yace en el centro del cerebro, entre los hemisferios y entre los dos ojos. Este símbolo parece haber evolucionado en el símbolo cristiano del Ojo de la Providencia (recordemos que Cristo es un avatar arquetípico de Osiris) y en el masónico del Ojo en la pirámide destruncada (el Ojo que Todo lo Ve). Ahí mismo tenemos el báculo de mando de Osiris, en el cual aparece un cono de pino con dos serpientes entrelazadas. Sin duda uno de los símbolos más poderosos de la historia, evocando el conocimiento, la medicina y  la alquimia –quizás en un preclaro atisbo, justamente a través de la visión interna, del ADN—y posiblemente también a la serpiente kundalini (una conexión entre Shiva y Osiris), la energía vital que se eleva desde los genitales hasta el trecer ojo y la coronilla, a su paso encendiendo y depurando los centros energéticos.

El cono de pino al parecer es un símbolo de la glándula pineal, activada a través del encauzamiento de la energía kundalini. La forma conífera de esta glándula hizo que se le llamara “pineal” o relativa al pino, según fue acuñado por el médico griego Galeno. La presencia del cono de pino puede observarse en el  báculo del Papa y en la misma Plaza de San Pedro, donde una inmensa estatua de cono de pino está rodeada de unos pavorreales (aves relacionadas con la divinidad en Egipto). Estos dos símbolos, el cono de pino y el ojo en un triángulo, aparecen en numerosas iglesias y templos alrededor del mundo. Por ejemplo, en la Catedral de la Ciudad de México puede observarse el Ojo de la Providencia en más de un altar y en los motivos pineales, que para el observador incauto podrían confundirse como meras decoraciones, en la estructura de la nave. Aunque también habría que decir que en la espiral que forman los conos de pino se ha observado la secuencia Fibonacci y la proporción del número áureo, así que además de esta connotación esotérica, tiene una armonía estética que podría atraer sin la necesidad de una significación oculta.

Es curioso que el padre del racionalismo –esa filosofía eminentemente atomista y dualista–, Rene Descartes, haya entrevisto, en lo que para sus críticos fue un delirio, un centro unitario espiritual en el cerebro humano. Descartes famosamente designó la glándula pineal como el asiento del alma. La paradoja es doble, el hombre que concibió el racionalismo (después de un revelador sueño) usó lo que a la postre parece ser más la intuición que el pensamiento racional para ubicar el tercer ojo. En todos los demás sitios Descartes encontraba la dualidad, menos en esta glándula pineal, la cual describió como una flama pura que era llenada por espíritus animales y la cual integraba la percepción humana. Este “gran error” de la anatomía filosófica de Descartes hoy en día parece como un destello de genio.

No pretendemos aquí comprobar la existencia del alma humana o que ésta se encuentra en la glándula pineal; sí buscamos formar conexiones significativas que inspiren a la exploración del simbolismo y del sentido de nuestra vida dentro del misterio. En este espíritu es interesante traer a colación el trabajo del Dr. Rick Strassman, una de las pocas personas que ha podido realizar estudios con dimetiltriptamina (DMT), una poderosa molécula de acción psicodélica que, según este médico de la Universidad de Nuevo Mexico, podría ser secretada por la glándula pineal y podría ser responsable de detonar lo que se conoce como experiencias cercanas a la muerte. Hay que enfatizar en que, pese a lo que a veces se dice, Strassman no ha probado que la glándula pineal genere DMT o que el ser humano lo secrete, muy similar en su composición a la serotonina, en el momento de su muerte. Sin embargo, Strassman sugiere que la glándula pineal cuenta con todos los precursores necesarios para generar DMT y es el asiento lógico de esta sustancia que por otro lado, como la melatonina, parece tener una relación con la generación de vívidas imágenes oníricas, parafraseando a Shakespeare, parece ser la “sustancia de la que están hechos los sueños”. 

Curiosamente la ayahuasca, “la viña de los espíritus”, está compuesta de dos plantas que parecen tener alcaloides que son secretados de manera natural en la glándula pineal. Por una parte la chacruna, la planta que contiene DMT, y por otro lado la liana Banisteriopsis caapi, que contiene alcaloides conocidos como beta-carbolinas, los cuales actúan como inhibidores de la monamina oxidada y hacen activo el DMT vía oral. Alcaloides beta-carbolinas como la pinolina y la triptolina se forman en la glándula pineal de manera natural. Chamanes y sanadores que utilizan ayahuasca sostienen que sus visiones no son alucinaciones, ¿acaso esto se debe a que químicamente se consigue activar el tercer ojo en la glándula pineal?

Esta relación entre los espíritus y la glándula pineal tiene otra conexión, que para algunos podría ser solo una casualidad, pero que para otros apunta a que lo que decía Descartes podría ser una inesperada verdad metafísica. En los textos del Bardo Thodol (o Libro Tibetano de las Muerte) se dice que el alma reside en el mundo intermedio (en el bardo) por 48 días y en el día 49 reencarna en el feto humano. Aparentemente la glándula pineal puede ser detectada el día 49 en el feto humano,  más o menos el mismo tiempo al que se puede observar por primera vez los genitales de un bebé. Esto ha sido tomado, de manera especulativa y sin base científica, como una especie de guiño de que es a través de la glándula pineal que el alma –o aquella porción divina que posee al cuerpo—entra al mundo.  De cualquier manera merece una investigación más profunda.

Buena parte de las prácticas de meditación que conocemos, inundadas sin duda de la filosofía new age que transforma las viejas tradiciones en cómodas versiones pop que se ajustan a nuestra idiosincracia moderna occidental, se centran en la activación o al menos en la concientización de la glándula pineal (tercer ojo). Proliferan dietas, audiocassettes, canalizaciones, aparatos cuánticos y demás parafernalia ritualística dedicada a este “santo grial”  (o micro star gate) de la conciencia humana (algunos incluso aseguran activar tu glándula pineal por solo $9.99). Se habla al mismo tiempo de una supuesta conspiración mundial para mantener esta glándula en un estado de sopor masivo. Y ciertamente la mayoría de las personas adultas tienen la glándula pineal calcificada –algo que ha sido observado tempranamente en niños de hasta 2 años. Dentro de la teoría de la conspiración se cree que esto se debe al flúor que se utiliza en las pastas de dientes y que se ingiere en el agua potable de las ciudades –algo que aparentemente sería hecho de manera intencional por los Iluminati (¿quién más?) dueños  celosos del secreto del Ojo que Todo lo Ve,  para negar a las masas el poder de una glándula pineal sana (percibiendo el rostro verdadero) y activa en un mundo fantasmagórico, más allá de la ilusión de Maia-Matrix. No ahondaremos sobre este tema, harto complejo y pantanoso, que suele caer en la más obtusa paranoia; el lector puede aventurarse por su cuenta.

La pregunta fundamental es si el  tercer ojo, ubicado en la glándula pineal, esa puerta solar secreta en el cerebro humano, es solamente una metáfora de la iluminación (y de la aniquilación de la dualidad) o verdaderamente un órgano en estado de duermevela que puede activarse a través de ciertas técnicas arcanas y de una correcta interacción con la energía electromagnética que proviene del cosmos en la forma de fotones (la partícula que no tiene antipartícula, unidad cuántica de la información en su estado puro e indeterminado). Muchos de los grandes místicos de la historia de la humanidad han hablado metafóricamente de la iluminación haciendo referencia a un ojo que percibe lo que yace velado y que desencadena un cambio sustancial en la conciencia orgánica.

En el evangelio de Mateo (6:22) se dice  “La luz del cuerpo es el ojo; de esta forma a si tu ojo es uno, todo tu cuerpo estará lleno de luz”.

Se le atribuye a Buda haber dicho “Oh hombre de nobleza,  recuerda el cielo puro abierto de tu naturaleza verdadera. Regresa a él. Confía en él. Es tu hogar”, lo que se interpreta como una metáfora de la (re)apertura del tercer ojo –también simbolizado como una perla de luz azul.
William Blake en su poema Augurios de Inocencia, donde también describe un fractal (un mundo en un grano de arena) también habla sobre este misterioso ojo: “We are led to believe in a lie, when we see not though the Eye”. Una mentira nos guía cuando no percibimos con el Ojo, el Ojo que nació “cuando el alma dormía en rayos de luz”. ¿El Ojo que ha sido secuestrado por fuerzas oscuras?

Sir Thomas Browne lo evoca tangencialmente en una frase que siempre me ha parecido hermosa y enigmática: “Life is a pure flame and we live by an invisible sun within us” (“la vida es una flama pura y vivimos como por un sol invisible dentro de nosotros”). Ese sol invisible, en una interpretación libre, debe de ser el ojo secreto que participa en la luz divina.

Una última pincelada de esta relación entre el ojo y el Sol, según los Brahma Sutras, cuando un hombre es llevado más allá de la muerte “la palabra se convierte en fuego e ilumina, la respiración se convierte en viento y purifica, y el ojo se convierte en el Sol y arde”.

El misterio está cifrado en el lenguaje de los símbolos. La trinidad entre el Ojo, el Sol, y Dios es uno de los andamios simbólicos más profundos y enigmáticos.  Podemos hablar mucho sobre esta relación y hasta encontrar destellos poéticos de iluminación verbal, pero  no estaríamos más que rodeando una representación, sembrando un laberinto. Si queremos comprender el secreto de este misterio, tendremos que probar con nuestro propio cuerpo abrir ese ojo interno. Todo lo demás será solamente reciclaje metafísico en torno a un espejo, donde hay un ojo atrapado que no puede mirarse a sí mismo. O donde alguien cuenta una historia sobre una supuesta sociedad secreta que se hace llamar “los Iluminados”.


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