jueves, 10 de noviembre de 2016

Yo Soy Tu Síntoma

¡Hola! Yo tengo muchos nombres: dolor de rodilla, grano, dolor de estómago, reumatismo, asma, mucosidad, gripe, dolor de espalda, ciática, cáncer, depresión, migraña, tos, dolor de garganta, insuficiencia renal, diabetes, hemorroides, y la lista sigue y sigue.

Me he ofrecido como voluntario para el peor trabajo posible: ser el portador de noticias poco gratas para ti. Tú no me comprendes, nadie me comprende. Tú piensas que quiero fastidiarte, echar a perder tus planes de vida, todos piensan que quiero entorpecerles, hacerles daño o limitarles. Y no, eso sería un completo disparate. Yo, el síntoma, simplemente intento hablarte en un lenguaje que comprendas. Que entiendas

A ver, dime algo, ¿Tú irías a negociar con terroristas, tocando a su puerta con una flor en la mano y una camiseta con el símbolo de “paz” impreso en la espalda? ¿No verdad?. Entonces, por qué no comprendes que yo, el síntoma, no puedo ser “sutil” y “suavecito” cuando debo darte el mensaje. Me golpeas, me odias, con todo el mundo te quejas de mi, de mi presencia en tu cuerpo, pero no te tomas ni un segundo en razonar y tratar de comprender el motivo de mi presencia en tu cuerpo

Sólo te escucho decirme: “Cállate”, “vete”, “te odio”, “maldita la hora en que apareciste”, y mil frases que me hacen impotente para hacerte comprender. Pero yo debo mantenerme firme y constante, porque debo hacerte entender el mensaje.

¿Qué haces tú?
Me mandas a dormir con medicinas. Me mandas callar con tranquilizantes, me suplicas desaparecer con antiinflamatorios, me quieres borrar con quimioterapias. Intentas días con día, taparme, sellarme, callarme. Y me sorprende ver que a veces, hasta prefieres consultar brujas y adivinos para que de forma “mágica” yo me vaya de tu cuerpo.

Y yo, cuando mi única intención es darte un mensaje, soy totalmente ignorado.
Imagínate que soy esa alarma con sirena en el Titanic, esa que intenta de mil formas decirte que de frente hay un Iceberg con el que vas chocar y hundirte. Sueno y sueno por horas, por días, por semanas, por meses, por años, intentando salvar tu vida, y tú te quejas porque no te dejo dormir, porque no te dejo caminar, porque no te dejo trabajar, pero sigues sin escucharme…

¿Vas comprendiendo?
Para ti, yo el síntoma, soy “La Enfermedad”
Qué cosa más absurda. No confundas las cosas.
Y vas al médico, y pagas por docenas de consultas médicas.
Gastas dinero que no tienes en medicamento tras medicamento.
Y sólo para callarme.
Yo no soy la enfermedad, soy el síntoma.
¿Por qué me callas, cuando soy la única alarma que está intentando salvarte?
La enfermedad, “eres tú”, “es tu estilo de vida”, “son tus emociones contenidas”, eso sí es la enfermedad.

Y ningún médico aquí en el planeta tierra, sabe cómo combatir enfermedades. Lo único que hacen es combatirme, combatir el síntoma. Callarme, silenciarme, desaparecerme. Ponerme un maquillaje invisible para que tú no me veas.

Y sí, está bien si ahora que lees esto, te sientes un poco molesto sí. Esto debe ser algo como un “golpazo a tu inteligencia”. Está bien si por ahora te sientes un poco molesto o frustrado. Pero yo puedo manejar tus procesos bastante bien y los entiendo. De hecho, es parte de mi trabajo, no te preocupes. La buena noticia es que depende de ti no necesitarme más. Depende totalmente de ti, analizar lo que trato de decirte, lo que trato de prevenir.

Cuando yo, “el síntoma”, aparezco en tu vida, no es para saludarte, no. Es para avisarte que una emoción que contuviste dentro de tu cuerpo, debe ser analizada y resuelta para no enfermarte. Deberías darte la oportunidad de preguntarte a ti mismo: ¿por qué apareció este síntoma en mi vida?, ¿qué querrá decirme? ¿Por qué está apareciendo este síntoma ahora? ¿Qué debo cambiar en mí para ya no necesitar de este síntoma?

Si dejas este trabajo de investigación, sólo a tu mente, la respuesta no te llevará más allá de lo que has hecho años atrás. Debes consultar también con tu inconsciente, con tu corazón, con tus emociones.

Por favor, cuando yo aparezca en tu cuerpo, antes de correr al doctor para que me duerma, analiza lo que trato de decirte, de verdad que por una vez en la vida, me gustaría ser reconocido por mi trabajo, por mi excelente trabajo. Y entre más rápido hagas conciencia del por qué de mi aparición en tu cuerpo, más rápido me iré.

Poco a poco descubrirás, que entre mejor investigador seas, menos veces vendré a visitarte. Y te aseguro que llegará el día en que no me vuelvas a ver ni a sentir. Al mismo tiempo que logres ese equilibrio y perfección como “analizador” de tu vida, tus emociones, tus reacciones, tu coherencia, te garantizo que jamás volverás a consultar a un médico ni a comprar medicinas.
Por favor, déjame sin trabajo. O ¿piensas de verdad que yo disfruto lo que hago? Te invito a que reflexiones, cada que me veas aparecer, el motivo de mi visita. Te invito, a que dejes de presumirme con tus amigos y familia como si yo fuera un trofeo.

Estoy harto de que digas: “Ay pues yo sigo con mi diabetes, ya ves que soy diabético”. “Ay pues ya no aguanto el dolor en mis rodillas, ya no puedo caminar”. “Siempre yo con mis migrañas”. Me presumes como si yo fuera un tesoro del cual no piensas desprenderte jamás.

Mi trabajo es vergonzoso. Y te debería dar vergüenza presumirme ante los demás. Cada que me presumes, realmente estás diciendo: “Miren que débil soy, no soy capaz de analizar ni comprender mi propio cuerpo y mis propias emociones, no vivo en coherencia, ¡mírenme, mírenme!”

Por favor, haz conciencia, reflexiona y actúa. Entre más pronto lo hagas, más rápido me iré de tu vida.

Si dejas el trabajo sólo a tu mente, la respuesta no te llevará más allá de lo que lo ha hecho años atrás. Sin embargo, si preguntas a tu subconsciente, a tu corazón, obtendrás respuestas muy claras que verdaderamente te ayudarán a continuar adelante.


Extracto del libro "Un Curso de Sanación”

lunes, 7 de noviembre de 2016

LAS PLANTAS TIENES NUESTROS CINCO SENTIDOS Y QUINCE MÁS




Stefano Mancuso, neurobiólogo vegetal
Tengo 49 años. Vivo en Florencia, soy docente de la universidad. 
Fundé y dirijo el Laboratorio Internacional de Neurobiología Vegetal. 
En Europa las personas validas no están interesadas en hacer política, 
que se ha dejado a personas de segundo o tercer nivel. Soy católico






Las plantas son un organismo viviente que sienten aún más, perciben y cuidan….

¿Las plantas sienten? 
Mucho más de lo que sentimos los animales. Y no es mi opinión o percepción, es una evidencia científica.

No es usted un iluminado. 
No. Sabemos que perciben los cambios eléctricos, el campo magnético, el gradiente químico, la presencia de patógenos…

¿Oyen, ven…? 
Las plantas tienen nuestros cinco sentidos y quince más. No tienen ojos y oídos como nosotros, pero perciben todas las gradaciones de la luz y las vibraciones sonoras.

¿Y les gusta la música? 
Ciertas frecuencias, sobre todo las bajas (entre los 100 Hz y los 500 Hz), favorecen la germinación de las semillas y el crecimiento de las plantas hacia la fuente de ese sonido, que equivale a frecuencias naturales como la del agua que corre, pero hablar o cantar a las plantas es perder el tiempo.

¿Hay sonidos bajo tierra? 
Se ha descubierto que las raíces producen sonido y son capaces de percibirlo. Eso sugiere la existencia de una vía de comunicación subterránea.

Tampoco tienen nariz. 
Su olfato y gusto son muy sensibles. Perciben las moléculas químicas, es su modo de comunicación, cada olor es un mensaje. Y tienen tacto, basta ver a cámara rápida cómo palpa una planta trepadora.

¿Y dice que se comunican? 
Se comunican con otras plantas de la misma especie a través de moléculas químicas volátiles, mandan por ejemplo mensajes de peligro. Si un insecto se le está comiendo las hojas, la planta produce al instante determinadas moléculas que se difunden kilómetros y que avisan de que hay un ataque en curso.




¿Y cómo se defienden? 
De muchas maneras. Pueden aumentar sus moléculas venenosas o producir proteínas indigeribles para el insecto. Muchas plantas al ser comidas por un insecto emiten determinadas sustancias para atraer a otros insectos que lo depreden.




Eso es comunicación entre especies. 
Las plantas producen muchas moléculas químicas cuyo único objeto es manipular el cerebro de los animales, en ese contexto se inscriben las drogas.

Un ejemplo… 
Estudios recientes demuestran que un naranjo o un limonero en flor actúa de diferente manera según la cantidad de polen que lleve el insecto. Si lleva mucho polen, aumenta en el néctar la cantidad de cafeína para activar su cerebro, para que se acuerde de esa planta y vuelva. Si lleva poco polen, corta la cafeína.

¿Inteligencia vegetal? 
Si inteligencia es la capacidad para resolver problemas, las plantas son capaces de responder de manera adecuada a estímulos externos e internos, es decir: son conscientes de lo que son y de lo que las rodea.

¡Eso es mucho! 
Hemos ignorado cómo funciona el 99,7% de la vida en el planeta y no podemos permitírnoslo porque nuestra dependencia del reino vegetal incluye -además del aire, la comida y los fármacos- la energía (los combustibles fósiles son depósitos orgánicos).

Desconocemos el 90 por ciento de las plantas. 
En su evolución las plantas han producido millones de soluciones que son muy distintas de las que han producido los animales. Hasta ahora el hombre ha basado su tecnología en cómo estamos hechos nosotros: un centro de mando y una jerarquía de órganos, y así se organizan nuestras sociedades, gobiernos, máquinas…

Hay otro mundo en el que inspirarnos. 
Estudiar las plantas nos dará una cantidad ingente de posibilidades tecnológicas. Por ejemplo, las redes: una red de internet y un conjunto de raíces son muy similares. Pero las plantas son redes vivas, imagine lo que podemos llegar a aprender de ellas.

¿Son altruistas? 
Compiten con otras especies y cooperan si son del mismo clan. Pero hay algunos ejemplos extraordinarios en los que podemos hablar de un alto grado de altruismo. Hay una investigación muy hermosa que se hizo hace cuatro años en Canadá.

Cuénteme. 
Se aisló a un gran abeto del acceso al agua, y los abetos de alrededor le pasaron sus nutrientes durante años para que no muriera. Las plantas son organismos sociales tan sofisticados y evolucionados como nosotros.

¿Cuidan de su prole? 
En las plantas observamos el cuidado parental que observamos en los animales más evolucionados. En un bosque denso, para que un árbol recién nacido adquiera cierta altura para poder hacer la fotosíntesis y ser autosuficiente han de pasar al menos diez o quince años durante los cuales será alimentado y cuidado por su familia.

¿Dónde tienen el cerebro? 
Las neuronas son las únicas células en los animales que producen y transmiten señales eléctricas. En las plantas, la mayor parte de las células de su cuerpo lo hacen, y en la punta de las raíces tienen muchísimas. Podríamos decir que toda la planta es cerebro.


Fuente: http://www.lavanguardia.com/lacontra/20150331/54428628868/la-contra-stefano-mancuso.html

viernes, 4 de noviembre de 2016

ENTENDÁMOS LA ENFERMEDAD; CAMBIEMOS LA VISIÓN



“El hombre se enferma cuando  se siente imposibilitado para expresarse; cuando  sus anhelos no son vividos  y entonces  el cuerpo los expresa.         

La salud plena es la capacidad usar todo nuestro potencial dejándonos expresar como queremos”.



    ENFERMEDAD proviene del latín infirmitas, que significa literalmente «falto de firmeza» Es una oportunidad de cambio, momento de relativizar y de cambiar  la omnipotencia.

    CRISIS=  (del latín crisis, a su vez del griego   κρίσις) es una coyuntura  de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada pero inestable, sujeta a evolución.

Tanto la enfermedad como la crisis son el cruce donde tengo que decidir por donde debo ir.

En el mundo Griego las personas eran sanadas con rituales mágicos y religiosos. Entraban en el templo algunos días. Si no sanaban los mandaban a casa porque quería decir que la divinidad no quería intervenir. Por esos tiempos estaban las primeras figuras profesionales como Hippocrates  y Galeno. Empezaron a observar que la enfermedad no es un problema de una divinidad que castiga a la persona sino una alteración de los líquidos del cuerpo de esa persona.  Ellos fundan la escuela de Kos donde se inicia el arte médica que se separa de la visión mágico/religiosa.  Observan el cuerpo como posibilidad de equilibrio o desequilibrio. Tenían en consideración la historia pasada, la presente y cuales eran las expectativas del futuro y solo entonces daban una cura.

Por lo tanto enfermedad depende de cuales valores tenemos.    No podemos hablar de una enfermedad sin ver el imaginario simbólico de la persona.  El cuerpo humano funciona en la relación a la cultura en la que esta inmerso. Nuestro cuerpo esta inmerso en una serie de símbolos, significados y valores; por lo que para sanar necesitamos tener en cuenta el mundo personal de símbolos, significados y valores de nuestra cultura. Nadie sana si no cambia su estilo de vida.  Hoy en día se pretende sanar con una inyección sin cambiar el ambiente y motivos que lo llevaron al hospital.



LA “ENFERMEDAD” afecta: 
LA BIO  el cuerpo se modifica LA PSIQUE su identidad se  afecta, se siente menos, LO SOCIAL cierra la relación con el mundo, 
LO ESPIRITUAL se siente traicionado, abandonado.

Necesitamos ampliar en 360 grados la visión del cuerpo entendiendo que  las palabras son bisturíes.  Aplicando el poder de las palabras adecuadas para que la persona pueda tener conciencia de su malestar. Si la persona tiene confianza en quien le comunica tiene mas poder cualquier medicina que esta le ofrezca y  por la contra transferencia quien ayuda también se ayuda cuando da.

Todos los problemas de la vida son un problema de comunicación y la cura es la comunicación.  Un cuerpo no funciona sin la relaciones externas. Entrar en el mundo personal para entender, solo en esa persona, que significado tiene su síntoma. Si la persona tiene confianza en quien le comunica tiene mas poder cualquier medicina que esta le ofrezca.

Necesitamos cuestionarios: “Si morimos porque enfermamos o enfermamos porque somos mortales”. Estamos en grado de ir mas allá de nuestros limites, tener una visión unitaria.  Individuo quiere decir no divisible y nosotros hemos dividido el cuerpo humano del  hombre. El hombre se enferma cuando el hombre es parcial.

No olvidemos que cuando tomamos cualquier medicamento, se da el efecto físico y que influye también quien me lo da, el afecto del otro. La medicina necesita significados simbólicos relacionados a la cultura y del mundo de la persona.


 HOY TENEMOS MAS INSTRUMENTOS QUE AYER PARA CONOCERNOS: 
CONOCETE A TI MISMO, DATE UN LIMITE PARA LO QUE TU PUEDES 
Y DALE UN SENTIDO A TU EXISTENCIA.